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CRISTINA
LAZARRAGA
“Habría más mujeres en competición si tuviéramos una cate-
goría propia”. Cuando Cristina llegó al deporte de la moto-
naútica no había categoría femenina en runabout (moto
de agua en posición sentada) que es donde compite ella.
Sí la había en la cilindrada más alta, jet ski, que se pilota de
pie y donde la superioridad física es más evidente. Su lucha
desde el primer momento ha sido conseguir que se abra
una categoría femenina en runabout, pues hasta ahora, las
mujeres que querían competir en esta categoría debían
hacerlo enfrentándose a los hombres y eso ha hecho que
muchas decidan dejarlo.
2019 fue muy bueno para Cristina: campeona de Europa
y subcampeona del mundo. En 2020 sufrió los efectos de
la pandemia. Solo pudo celebrarse el Campeonato de Eu-
ropa y quedó subcampeona. Notó mucho la falta de un en-
trenamiento con rigor, pues las restricciones de movilidad
en España –también en las prácticas deportivas– fueron
más duras que en otros países y eso creó desigualdades a
la hora de competir. En 2021 su objetivo es ganar el Cam-
peonato del Mundo que, si todo va bien, se desarrollará en
Cerdeña en junio.
“Me hace gracia la etiqueta de feminista. Es cierto que defien-
do que haya igualdad: que tengamos las mismas oportunida-
des de competir con un espacio propio en este deporte. Si eso
es ser feminista, está bien, pero no pensé que iba a definirme
en los medios. En cualquier caso, estoy muy contenta pues
esa visibilidad es muy buena para la motonáutica”. En 2020
el Mundial tuvo que aplazarse a noviembre y, tras muchos
esfuerzos y negociaciones, el grupo de presión iniciado
por Cristina logró que se abriese la categoría de mujeres,
aunque no la iban a reconocer como título oficial. Final-
mente, el campeonato no pudo celebrarse por la pande-
mia y ahora las esperanzas están puestas en que este año
sí se pueda celebrar el GP4 en Cerdeña y que no sólo se
mantenga la categoría femenina, sino que se reconozca
Cristina apuesta por la competición desde su más tierna también como título oficial. Realmente cuesta entender
infancia, pues siempre acompañaba a su padre, piloto de que no vaya a ser así.
motonáutica, a ver disputar sus carreras. De todas formas,
aquello era un mundo de hombres y sus padres nunca la “Ganar el Campeonato del Mundo es mi sueño desde peque-
dejaron competir hasta que, años después, descubrió que ña. Aprendo más en las carreras internacionales y visto que
ya había una categoría femenina en el Campeonato de por cuestiones de presupuesto debo elegir las competiciones a
España. Se apuntó inmediatamente y cuando llegó el mo- las que me presento, en 2019 y 2020 he dejado fuera el Cam-
mento de competir, vio con sorpresa que se había anulado peonato de España”. Actualmente Cristina debe autofinan-
la categoría femenina. Ella decidió no retirarse y correr ciarse, pero su lucha por abrir un hueco femenino en las
en la categoría GP4 general (2017). Desde entonces, en- grandes competiciones de motonáutica le está proporcio-
trena duramente en el mar y lucha en tierra por dar visi- nando mucha visibilidad mediática, algo que seguramente
bilidad a este hándicap incompresible en pleno siglo XXI.
ayudará a propulsar globalmente este deporte.
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